Alimentar, llevar agua potable, vestir, sanar, hacer justicia y ser solidarios con los forasteros que huyen de sus países debido a las guerras ha sido el llamado del Evangelio Eterno de N.S. Jesucristo (San Mateo 25: 34-40).
No obstante, la economía de las iglesias solo ha girado alrededor de la limosna al mendigo y no en proyectos socio productivos para resolver el desempleo, la pobreza y el hambre como debe ser la abundancia o riqueza, no la escasez o pobreza.
¿Por qué meterse en asuntos que les corresponde a los políticos ya que son ellos los que han insurgido en resolver los problemas sociales?
Porque está claro, como el Sol a mediodía, la orden de Cristo es dada a la iglesia y no a los políticos. Orden contenida en el relato del apóstol Mateo: “Cuando anochecía, se acercaron a él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya pasada; despide a la multitud, para que vayan por las aldeas y compren de comer. Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer. Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces. Él les dijo: Traédmelos acá. Entonces mandó a la gente recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud. Y comieron todos, y se saciaron; recogieron, lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas. Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños” (14: 15-21).
“No tienen necesidad de irse”. Esta expresión vale como para analizar el fracaso del mundo económico y financiero en alimentarnos a todos sin discriminación. Está más que demostrado que el mundo es un fracaso absoluto y por ello nuestro Señor Jesucristo nos dice: “No tienen necesidad de irse” al mundo a buscar lo que necesitan. Pero conozcan cuál es el esquema de la economía solidaria dentro de la iglesia y descubran cuál es la fórmula de la abundancia para acabar con la escasez, que es pobreza, el acaparamiento y la especulación.
Aunque escondida, es la fórmula dada por Cristo. Él dijo: “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. Mas el asalariado, y que no es el pastor; de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa” (San Juan 10: 10-12).
Aquí hemos descubierto un delito de omisión. Es decir, saber la responsabilidad de no depender del mundo pero sí depender de la fuerza de un colectivo fuertemente unido en la conciencia de la prosperidad y la abundancia. Que no es un enigma, sino una hermosa tarea educativa sobrevenida en el deber patrio del 132 Constitucional que reza: “Toda persona tiene el deber de cumplir sus responsabilidades sociales y participar solidariamente en la vida política, civil y comunitaria del país, promoviendo y defendiendo los derechos humanos como fundamento de la convivencia democrática y de la paz social”. Y hay que añadir que la conciencia colectiva, el atractivo de la congregación, son las buenas obras, el amor al prójimo (Hebreos 10: 24, 25).
Este trabajo continúa en varios temas hasta la organización de un movimiento cristiano pro Fundación Regreso al Campo que se desarrolla en tres etapas: 1- Patios limpios y productivos. 2- Escuela Popular de Agroecología. 3- Salida y formación de aldeas rurales agroecológicas.
No obstante, la economía de las iglesias solo ha girado alrededor de la limosna al mendigo y no en proyectos socio productivos para resolver el desempleo, la pobreza y el hambre como debe ser la abundancia o riqueza, no la escasez o pobreza.
¿Por qué meterse en asuntos que les corresponde a los políticos ya que son ellos los que han insurgido en resolver los problemas sociales?
Porque está claro, como el Sol a mediodía, la orden de Cristo es dada a la iglesia y no a los políticos. Orden contenida en el relato del apóstol Mateo: “Cuando anochecía, se acercaron a él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya pasada; despide a la multitud, para que vayan por las aldeas y compren de comer. Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer. Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces. Él les dijo: Traédmelos acá. Entonces mandó a la gente recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud. Y comieron todos, y se saciaron; recogieron, lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas. Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños” (14: 15-21).
“No tienen necesidad de irse”. Esta expresión vale como para analizar el fracaso del mundo económico y financiero en alimentarnos a todos sin discriminación. Está más que demostrado que el mundo es un fracaso absoluto y por ello nuestro Señor Jesucristo nos dice: “No tienen necesidad de irse” al mundo a buscar lo que necesitan. Pero conozcan cuál es el esquema de la economía solidaria dentro de la iglesia y descubran cuál es la fórmula de la abundancia para acabar con la escasez, que es pobreza, el acaparamiento y la especulación.
Aunque escondida, es la fórmula dada por Cristo. Él dijo: “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. Mas el asalariado, y que no es el pastor; de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa” (San Juan 10: 10-12).
Aquí hemos descubierto un delito de omisión. Es decir, saber la responsabilidad de no depender del mundo pero sí depender de la fuerza de un colectivo fuertemente unido en la conciencia de la prosperidad y la abundancia. Que no es un enigma, sino una hermosa tarea educativa sobrevenida en el deber patrio del 132 Constitucional que reza: “Toda persona tiene el deber de cumplir sus responsabilidades sociales y participar solidariamente en la vida política, civil y comunitaria del país, promoviendo y defendiendo los derechos humanos como fundamento de la convivencia democrática y de la paz social”. Y hay que añadir que la conciencia colectiva, el atractivo de la congregación, son las buenas obras, el amor al prójimo (Hebreos 10: 24, 25).
Este trabajo continúa en varios temas hasta la organización de un movimiento cristiano pro Fundación Regreso al Campo que se desarrolla en tres etapas: 1- Patios limpios y productivos. 2- Escuela Popular de Agroecología. 3- Salida y formación de aldeas rurales agroecológicas.
Comentarios
Publicar un comentario